martes, 31 de agosto de 2010

¡Vamos peregrinos!



























Santuarios queretanos.
Querétaro fue siempre uno de los estados de la república más conservadores y católicos. Esto quizá no sea ya tan evidente por la llegada a su ciudad capital de miles de personas de la ciudad de México en las dos últimas décadas. Su religiosidad la atestiguan sus múltiples templos en el centro histórico y la gran cantidad de fieles que visitan los mismos todo el año y especialmente durante la Semana Santa. Por más de un siglo miles de queretanos han caminado cada año doscientos o trescientos kilómetros en peregrinación a la Basílica de Guadalupe en el norte de la ciudad de México, pero nuestro estado tiene también sus propios santuarios. Se da este nombre a aquellos templos que se distinguen por recibir grandes contingentes de fieles en peregrinación. Afamados santuarios son La Villa de Guadalupe, Chalma, San Juan de los Lagos en México o Santiago de Compostela en España o Esquipulas en Guatemala.
Uno de los santuarios más importante de Querétaro es la basílica de Soriano en el municipio de Colón. Ahí se venera a la Virgen de los Dolores y celebra su fiesta mayor apenas unos días antes de la Semana Santa. Su magnífico templo fue construido entre 1880 y 1912. Llama la atención el hecho de que la población en la que se encuentra es por mucho menor al tamaño de semejante esfuerzo de construcción. Pocas veces he visto un santuario tan limpio y bien conservado, su templo principal, jardines, capillas y atrio están impecables, limpios, bien pintados y en perfectas condiciones. Hace una semana conocí el lugar, un sábado en que los visitantes eran muy pocos, La comunidad es pequeña y hermosa, aunque seguramente sea muy diferente en los días de su fiesta anual que llegan a ella decenas de miles de personas. El santuario es visitado todo el año por peregrinaciones que llegan caminando o en bicicleta no sólo del estado de Querétaro, también de toda la región. La devoción hacia la Virgen de los Dolores es centenaria y así lo atestiguan viejos exvotos o retablos que se exhiben en un pequeño museo a un costado del templo, algunos del siglo XIX. Los días de la fiesta principal llegan hasta Soriano peregrinos y comerciantes de todo el centro del país y la afluencia es tal, que a menudo bloquean por horas el camino de acceso a la población.
Otro lugar de devoción de los queretanos es el santuario de Schoenstatt. Se encuentra en los límites de la ciudad de Querétaro, muy cerca de suburbio y también importante santuario de El Pueblito y ya casi para llegar a la comunidad de Los Olvera. Este pequeño templo es idéntico en apariencia y nombre al fundado por un sacerdote de apellido Kentenich en 1914 en el lugar con ese nombre en la Renania, Alemania. Hay cerca de 180 templos iguales por todo el mundo y promueven el amor de la juventud por la Virgen María. El lugar es y debe ser la meta de peregrinaciones, pero también ofrece retiros espirituales y espacios para ello. Me resultó muy curioso que una pequeña iglesia, casi ermita funcione como santuario; el pequeño templo tiene espacio para acomodara no más de 25 personas en su interior y el día que la visité observé un gran estacionamiento para autobuses y otro para automóviles; así que efectivamente llegarán a Schoenstatt cientos o miles de personas. Me imagino que aprovechan para sus servicios religiosos una pequeña explanada frente al templo a la manera en que se usaron los atrios en el siglo XVI. El conjunto es muy grande, hay amplios y hermosos jardines, una especie de convento, salones, una cafetería y una tienda de artículos religiosos. El Schoenstatt queretano abrió sus puertas en 1980 y poco a poco ha ido aumentando sus feligreses y servicios. Querétaro tiene pues infinidad de templos, santuarios, cultos particulares, celebraciones y todos ellos son complejos y muy interesantes, son una parte muy importante de su gran riqueza cultural.

jueves, 12 de agosto de 2010

Insuperable afecto.
















Tras doce años de acompañarnos fielmente y enriquecer nuestras vidas, el pasado 10 de agosto, murió Nala la mascota familiar Fue un obsequio en el primer cumpleaños de Daniela y el tercero de Ana Violeta. Bien sabía que no habría mejor regalo para mis queridas hijas que el bien llamado “mejor amigo del hombre”, pero la obediencia, cariño y inigualable entrega de la Nala fueron más de lo esperado. Se dio por entero a mis hijas, les mostro de la mejor manera el milagro del inicio de la vida y les entregó sin recelo alguno la belleza y ternura de nueve cachorritos. Pienso en la Nala como una salsa de vida, con ella todo fue mejor, los viajes, los amigos, las fiestas, las tardes en el jardín, las noches, los gustos y los disgustos. Jamás mordió a persona alguna y todo aquel que la conoció pudo disfrutar de su afecto sin temor. Sinceramente pienso que ningún ser humano nos puede dar el cariño, lealtad, apego o devoción que los canes nos entregan de forma generosa y constante. El descuido y maltrato hacia los perros es la mayor de las traiciones. Así es la vida, nos conduce a la muerte y no sufro por la muerte de Nala, pues tuvo una buena existencia; pero lamento que nuestras vidas serán indudablemente un poco insípidas sin su compañía. Muchas gracias Nala.

lunes, 2 de agosto de 2010

Tesoros vivientes.

















Belleza ignorada.
Este verano pude visitar con la familia el sureste de nuestro país; que gran placer es viajar. Pudimos conocer en Tabasco, Chiapas, Campeche y Yucatán zonas arqueológicas, ciudades, mercados, artesanías, plazas, playas y su magnífica comida. La región es muy rica en bellezas naturales, pero un elemento poco apreciado y del cual gozamos bastante en este viaje fueron los árboles. Tengo bastantes años de admirar la belleza y majestuosidad de estos grandes seres vivos y he tomado muchas fotografías de magníficos ejemplares que he encontrado en mis recorridos. He pensado que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales debería hacer un inventario de los árboles más grandes y hermosos de todo el país, declararlos tesoros naturales o algo así y atender su protección. Confieso que poco conozco de botánica por lo que los disfruto y admiro desde la ignorancia, sin saber siquiera su nombre la mayor parte de las veces. Apenas identifico el laurel de la India, el sabino o ahuhuete, la araucaria, el tabachin, el mango, el piñón, el mangle, el macapul y sobre todo mis favoritas; las magníficas ceibas. Me maravillo ante antiguos y gigantescos árboles, de gruesos troncos, de 20 o quizá 30 metros de altura y también con aquellos de amplísima copa, cuya sombra refresca 200 ó 300 metros cuadrados. Conozco el famoso Tule en Oaxaca con dos mil años de edad, pero quizá sin su antigüedad y gran tronco, por todo el país he encontrado ejemplares que deberían también ser admirados y protegidos. Si desde la carretera he podido ver verdaderos colosos, me imagino que en tierras más alejadas de los caminos debe haber árboles de mayor belleza todavía. Hace poco se secó aquí en la ciudad de Querétaro un laurel de la India centenario que se encontraba en Avenida Universidad y Corregidora, su muerte me provocó gran tristeza y un sentimiento de pérdida irreparable. Tuve siempre su presencia y belleza en mente, pero ni siquiera lo fotografié. Me imagino que así le debe ocurrir a muchos, no apreciamos a estos bellos y majestuosos seres hasta que vemos nuestro mundo sin ellos.

viernes, 9 de julio de 2010

¡Es QUE SOlo fue paseo!
















Productos lácteos queretanos.
Uno de los principales productos de Querétaro es leche, en los alrededores de la población de Ezequiel Montes (antiguamente Corral Blanco y cercana a Bernal) hay infinidad de establecimientos de cría y explotación de ganado lechero. Por las carreteras del estado circulan centenares de transportes especializados que llevan la leche a las grandes embotelladoras nacionales o regionales. También se aprovecha este producto para la elaboración de quesos y otros productos. Cada mes de junio Tequisquiápan celebra la Feria nacional del queso y el vino. La variedad y calidad de los quesos queretanos crece día y a día.
En la carretera que va desde Querétaro a Tequisquiápan, pasando por la Cañada y el aeropuerto, aproximadamente a unos 35 kilómetros de la ciudad capital, está la fábrica de quesos Vai. En el lugar no sólo se elaboran quesos de varios tipos, además hay una parte en la que los visitantes pueden conocer el proceso de elaboración de este alimento, así como degustarlo y comprar los diversos tipos de quesos que ahí elaboran. Los recorridos se ofrecen a lo largo del día y son guiados por personas que conocen muy bien todos los aspectos la fabricación del queso. La visita inicia con las productoras primarias; se ven de cerca vacas y cabras que producen la leche para los quesos, se explican en detalle los cuidados que se les tiene y la manera en que son ordeñadas. Posteriormente se visita un salón donde se recrea el proceso para la elaboración de los diversos tipos de queso. Esta parte es simulada, la visita no recorre la verdadera fábrica, pero la explicación es muy didáctica y utiliza muchas de las herramientas y maquinaria original. Enseguida se pasa a una bodega subterránea, donde se habla de la etapa de maduración de los diferentes tipos de queso. Se cierra el recorrido con una sencilla degustación de varios quesos, se explican sus características y se comentan los alimentos o vinos con los que es recomendable acompañarlos. Luego de tan detallada e interesante explicación es natural que los visitantes deseen comprar algunos de los productos Vai. La tienda ofrece un surtido muy amplio, incluso mayor al que se puede encontrar en un par de cadenas comerciales en Querétaro que ya venden los productos de esta marca. El recorrido completo toma cerca de una hora y resulta ameno y atractivo. No sólo se aprende la forma de elaborar este alimento milenario, además puede que los visitantes se inicien en el consumo de la gran variedad de quesos que existe.

lunes, 21 de junio de 2010

Querétaro cosmopolitano.








El Festival de Comunidades Extranjeras.

Una de las mejores formas de aprender todo tipo de conocimientos es viajar. Descubrir y sumergirse en la diversidad no sólo es una experiencia enriquecedora, en la mayor parte de las veces es también muy placentera. Viajar por todo el mundo es el sueño de muchos, pero esas jornadas de aventura no necesitan ser en remotos lugares ni exóticas culturas. Se pueden descubrir muchas cosas a unos metros de nuestro entorno cotidiano; en esa parte de la ciudad que se rodea al transitar siempre por las grandes avenidas o en ese edificio que a diario vemos y al que nunca hemos entrado o al tomarse diez minutos para platicar con alguna de los cientos de personas que cotidianamente encontramos. Otras veces hallar lo diferente, interesante o revelador es cuestión de oportunidad; como en cuento de Ciencia Ficción se nos abren portales temporales a universos paralelos y lejanos, es necesario estar atentos a esas oportunidades. Tal sería el caso del Festival de la Comunidades Extranjeras que recientemente tuvo su tercera edición aquí Querétaro. El gobierno municipal es el que organiza este evento y en él invita a personas de otros países del mundo que residen en nuestra ciudad, para que por unos días muestren algo de la cultura de sus lugares de origen. En el mes de enero del 2009 asistí al segundo festival en la explanada del Centro Cultural Manuel Gomez Morín. Este mes de junio la tercera edición se desarrolló en el amplio y hermoso Parque Bicentenario, en la vecina población de Santa Rosa Jáuregui. Resulta una gran sorpresa advertir la gran cantidad y variedad de extranjeros que residen en Querétaro, cada año hay decenas de puestos de todas las regiones del mundo.

Hay quienes enseñan algo de su país con fotografías o textos, otros muestran o venden artículos típicos, muchos preparan y venden alimentos o bebidas. Esta última parte es sin duda la que más disfruto. En unas cuantas horas y sin viajar por el mundo se pueden probar salchichas y cerveza alemana, sushi y pan al vapor japonés, pupusas del Salvador, repostería de Suiza, arepas y té de coca de Colombia, diversos platillos del Medio Oriente, dulce de leche, vino y empanadas uruguayas, alfajores, choripan y vino argentinos, vino chileno, cerveza irlandesa, mojito de Cuba, repostería francesa, vino español, caipirinha de Brasil y muchas otras cosas que no recuerdo. Los alimentos se venden en pequeñas porciones, con lo cual es posible en una sesión probar platillos o bebidas de muchos países. De todo aquello que se vea o se deguste se puede preguntar, los expositores conocen muy bien su cultura y están siempre dispuestos a responder en detalle. Se ofrece a la venta también infinidad de artículos típicos de los países expositores; ropa, artículos para el hogar, ornamentación femenina, souvenirs y muchos otros atractivos artículos. Hay un estrado en el cual a lo largo del día se presentan música o bailes de los diferentes países en el festival. Este sensacional evento es un magnífico paseo familiar y ahora que lo pienso debería aprovechar mucho más la próxima vez que se abra este mágico portal a la cultura del resto del mundo.


sábado, 29 de mayo de 2010

El ayate de don Benito






Producción artesanal en Querétaro.
La modernidad se extiende día a día por todo México y el mundo, me supongo que muchos la promueven y la desean, pero ésta inevitablemente desplaza muchas costumbres y prácticas ancestrales que se pierden para siempre. Querétaro tuvo hasta la primera mitad del siglo XIX un gran número de talleres textiles, mismos que desaparecieron paulatinamente con la llegada de grandes y modernas fábricas textiles en la segunda mitad de ese siglo (la fábrica del Hércules la primera y más famosa, 1840). Infinidad de manufacturas locales han desaparecido ante la llegada de artículos hechos en grandes fábricas y procesos automatizados. Cada vez es menos común encontrar objetos no sólo hechos en Querétaro, sino en procesos artesanales. Hace unos meses tuve la oportunidad de encontrarme con uno de esos objetos que se pensaría dejaron de ser usados hace décadas y que de su existencia sólo queda memoria en los libros. En una de las visitas que hacemos con estudiantes a comunidades rurales queretanas (véase Comunidades queretanas 07, febrero 2008), encontré y pude ver la elaboración de un guangoche o ayate. La prenda en la que se estampó la imagen de la Virgen de Guadalupe era supuestamente el ayate de Juan Diego, aunque su tela no es ixtle y su tamaño es el de un Juan Diego basketbolista de la NBA. Estas piezas textiles tienen sin duda un origen prehispánico; son rectángulos de una tela muy burda con correas en sus cuatro extremos, dos de ellas se anudan y se colocan tras el cuello y las otras dos también anudadas van sobre un hombro. El guangoche o ayate es una prenda de trabajo, sirve para cargar en ella un buen número de mazorcas de maíz u otros productos agrícolas, son una especie de sencilla gran mochila, pero que se lleva al frente y no en la espalda.
Visitamos la comunidad de Bosxani en el municipio de Cadereyta y ahí pudimos ver a don Benito hilando la cuerda o mecate con el que elabora a mano sus ayates. El proceso es rudimentario y muy interesante. El artesano, camina por un pasillo que se entiende unos 50 metros entre casas y campos de cultivo. Lleva consigo una gran cantidad de fibras de ixtle (fibras del maguey, véase La auténtica bebida nacional, junio 2009) y en la cintura lleva anudada una pequeña cuerda con la cual hace girar una especie de rueca a cada paso que camina. La sencilla pero eficiente rueca se encuentra en un extremo del pasillo y está hecha con una vieja rueda de bicicleta, alambre y algunos irregulares maderos, cuando el artesano camina, jala el cordón que lleva atado y la rueda de bicicleta hace girar otro eje menor al cual está conectada, torciendo rápidamente las fibras que con paciencia don Benito alimenta a la cuerda de ixtle que elabora. Luego de recorrer el pasillo varias veces, el grueso hilo para el ayate está listo. Ya en casa y con rudimentarias herramientas, el guangoche se teje y su creador lo lleva a vender al mercado de Cadereyta en 80 pesos. Me imagino es más fácil y económico elaborar ayates con la tela plástica de costales. Me pregunto si una vez que don Benito deje de hacerlo no habrá ya quien elabore guangoches de ixtle en Bosxani. Curiosamente el proyecto productivo que visitamos en esa comunidad fue un pequeño taller textil donde cosen o ensamblan prendas de tela para las grandes tiendas citadinas, no faltará quien ahí retome la elaboración de guangoches pero con materiales más modernos y económicos.

lunes, 24 de mayo de 2010

¿Gordas bien buenas!






Orgullo queretano.
Pues obviamente no nos referimos a las habitantes femeninas de nuestra ciudad, sino al que es sin duda el platillo más característico de nuestra ciudad o estado (están las enchiladas queretanas, pero no son tan comunes y se parecen mucho a las enchiladas que venden en los puestos callejeros por todo Michoacán). Las gordas de maíz no son otra cosa que gruesas tortillas, uno o dos centímetros de espesor y de ahí su nombre, gordas, o gorditas como comúnmente se les llama, aunque algunas de ellas no sean del todo pequeñas. Estas gruesas tortillas casi siempre llevan un relleno y quizá el más popular en el país es el chicharrón prensado (los asientos de la fritura del chicharrón), pero también frijoles refritos y variedad de guisos. Recuerdo incluso las llamadas gorditas de un restaurante especializado en las carnitas de cerdo (El Arroyito) que eran prácticamente esferas del tamaño de un puño grande y el relleno era pues carne de cerdo frita. En Zacatecas tienen renombre las gorditas de Doña Julia y por el resto del país también las elaboran. Pero las gordas de Querétaro son diferentes y se les encuentra prácticamente por todo el estado. Su tamaño varía desde pequeños discos de 12 ó 15 centímetros a grandes piezas de casi el tamaño de un plato. Además todas las gorditas queretanas se elaboran con dos rellenos, queso o migaja (los asientos de la preparación de las carnitas de cerdo). Estos ingredientes se colocan en el interior de la gruesa tortilla antes de freírse en aceite o cocinarse en el comal, son un extra, pues lista ya la gordita, se abre por mitad y se rellena con otros ingredientes más. El segundo relleno va desde sencilla lechuga y salsa hasta variados y complejos guisos. En la población de Bernal son famosas las gorditas de nopal en penca; tiernos nopalitos aliñados y guisados dentro de una gran penca u hoja de la misma planta cortada en su interior para en ella guisar los nopalitos al vapor. Ya en la ciudad otro rellenos comunes son carne de cerdo en verdolagas, tinga de pollo, asadura (vísceras de cerdo), papas, chorizo, chicharrón prensado, nopales, picadillo, champiñones o mollejas de pollo en salsa verde. Por todo Querétaro se pueden encontrar las famosas gorditas de maíz amartajado, en la cuales la masa de maíz no se preparó en un molino sino que el grano fue machacado o amartajado solamente, la masa es más gruesa y en ella se encuentran todavía pequeños y duros fragmentos de los granos de maíz.
No hay manera de visitar Querétaro sin encontrar este platillo, pero los lugares con fama son los siguientes. En la esquina sur poniente del jardín Guerrero, en el centro de la ciudad. A unos metros de la esquina noroeste dentro Mercado de la Cruz, magníficas gorditas de maíz amartajado con un simple relleno de lechuga y salsa (El Güero y Lupita). La población de Bernal tiene decenas de lugares que ofrecen esta especialidad, incluso celebran cada noviembre la Feria de la Gordita y el Sarape. En el centro comercial Plaza las Américas, en la avenida Constituyentes, hay tres o cuatro restaurantes que ofrecen gorditas y otros platillos típicos. Las gorditas de queso o migaja, con o sin doble relleno son un platillo económico, sencillo y delicioso en todo Querétaro.

domingo, 2 de mayo de 2010

¡Y la cosecha de zarzamora pronto se acaba!






Los campos de primavera.
Una de las mejores épocas para salir de paseo es el verano: los campos, cerros e incluso el semi-desierto queretano se distinguen por su rebosante vida y verdor. En los amplios valles se comprueba la frase del poeta “Patria tu superficie es el maíz”. Las constantes lluvias embellecen el paisaje y a cualquier lugar al que se mire, hay una escena de tarjeta postal. Mas la primavera tiene también sus encantos; flores por doquier, un sol que calienta sin asar y refrescantes vientos que mecen el paisaje. En un paseo por el sur poniente de Querétaro disfruté de las bondades de la primavera. Los campos se preparan para sembrar el maíz de temporal que crecerá con las lluvias de verano. El campo está algo seco, pero no por completo, gracias a los innumerables jagüeyes o pequeñas presas de tierra que almacenan el agua de lluvias del año pasado. Los campos de trigo son un dorado mar con sutil oleaje y pájaros de todo tipo cruzan el paisaje.
La primavera es también el tiempo que se debe visitar un lugar muy especial de los campos queretanos. Muy cerca de San Juan del Río y a unos 40 kilómetros de la ciudad de Querétaro se encuentra un campo lleno de arbustos de zarzamora. Este fruto es poco conocido en nuestro país, además de que alcanza un alto precio por los cuidados extremos que se deben tener para no maltratarlo. Pues en este lugar hay cientos de metros de plantas de zarzamora y es precisamente en esta temporada que sus frutos crecen y maduran. De la última semana de abril hasta fines del mes de junio se puede visitar este interesante lugar y uno mismo recolectar toda la zarzamora que se desee. Se paga por cada recipiente de un litro que se llene, frutos cultivados de forma orgánica y a un precio por mucho inferior a su valor en los supermercados. La experiencia de uno mismo recolectar los frutos maduros de los arbustos es única para todos aquellos que comúnmente recolectamos nuestros alimentos de la estantería de un supermercado. En menos de media hora, bajo un tibio sol y cielo azul intenso, se pueden seleccionar dos o tres litros de frutos perfectos y bien maduros. Con la zarzamora se puede hacer mermelada, helado, crepas, tartaletas o simplemente disfrutar de su natural frescura y sabor.
El huerto de las zarzamoras es un magnífico paseo familiar. El lugar se encuentra a unos dos kilómetros de la carretera México-Querétaro. A la altura del Hotel Misión San Gil o la salida a la carretera hacia Amealco; hay que tomar rumbo al poniente. A un kilómetro de la autopista, a la derecha, está un pequeño camino que va al poblado de Palomas. A unos 800 metros por este camino, del lado izquierdo, se pueden ver las filas de arbustos de zarzamora. El huerto abre los viernes en la tarde, sábados y domingos de esta corta temporada. ¿Qué otro producto podemos ir a cosechar de forma directa? Como no sea ir a robar elotes de una milpa a un lado del camino en los meses de julio o agosto.

martes, 20 de abril de 2010

Barrio resucitado.












-->
El Museo de Arte Popular
Hace poco visité el nuevo Museo de Arte Popular en la ciudad de México (Independencia y Revillagigedo), en verdad no es tan nuevo, recién cumplió 4 años en otra sede, pero por años estuvo en un viejo templo en Avenida Juárez frente a la Alameda Central. El antiguo museo era pequeño, sencillo y poco atractivo; recuerdo haberlo visitado un par de veces y apenas alcanzo a recordar un gran mural con el mapa de nuestro país y sus artesanías en él. El nuevo museo es por mucho mayor, en un lugar excepcional y con una grande y magnífica colección muy bien exhibida. El actual recinto fue originalmente la estación central de policía y bomberos, construida en el año 1928 en un discreto estilo Art-decó. Recuerdo como ese edificio estuvo por años pintado en un serio color gris oscuro; ahora destaca entre los modernos edificios de la zona por su anacrónica belleza y llamativo color blanco. Toda esa zona entre la Alameda y la calle de Independencia sufrió severos daños en el terremoto de 1985. A la vuelta de la esquina estuvo el Hotel Del Prado, un poco más allá el Hotel Bamer, luego edificios de la Secretaría de Marina. Estas construcciones fueros destruidas paulatinamente y la zona se encuentra renovada y llena de vida una vez más.
A un costado de la entrada está la tienda del museo, ahí se ofrece una amplia colección de artesanías de diversas partes de México; arte popular de variados precios y calidades. En el gran patio central, ahora techado por moderna estructura, se montan exposiciones temporales y luce radiante la arquitectura del edificio. La distribución de las piezas de arte popular es por género y no por origen. Hay magníficas piezas contemporáneas y de antaño. Es todo un placer revisar en un breve recorrido los principales tipos de arte popular de nuestro gran país, además de apreciarlo en piezas de gran calidad. En una mañana se puede recorrer y disfrutar este hermoso resumen artístico.
En la misma calle de independencia, en el número 64 a unos metros del museo, se encuentra el establecimiento Libros Selectos, Modesto Vázquez García. Hay librerías más grandes y mejor surtidas, pero este particular negocio ofrece obras poco comunes. Hay en sus vitrinas cerca de treinta o cuarenta títulos sobre la Alemania Nazi, mas no las obra más conocidas. Ahí se exhibe y vende la controvertida obra Derrota Mundial de Salvador Borrego. Me imagino que la mayor parte son obras publicadas en España. Hay también bastantes libros sobre la Segunda Guerra Mundial y la Revolución Mexicana.


Si después de una larga caminata por el arte popular de nuestro país y una búsqueda de libros se tiene apetito; a sólo cien metros del museo, en el número 87-A de la misma calle de Independencia, está la tradicional tortería La Texcocana, fundada en 1936. Este establecimiento se ha mantenido no sólo funcionando sino en el gusto de los mexicanos por setenta y cuatro años. Sus tortas son pequeñas, por lo que se pueden comer dos o tres con diferentes ingredientes. La especialidad son las tortas de bacalao y las de carnitas, pero también se ofrecen de paté, sardinas, pastel de pollo, aguacate, queso amarillo, queso blanco, queso de puerco y jamón. Y si las tortas no son su idea de cerrar un magnífico día, a unas dos cuadras del museo está el barrio chino de la ciudad de México (Dolores e Independencia) con innumerables restaurantes de comida deliciosa, abundante y barata.