lunes, 17 de septiembre de 2012

El buen vecino










Huichapan.
Además de sus múltiples atractivos, Querétaro tiene como vecino al variado e interesante estado de Hidalgo. La tierra del mejor pulque y la rica gastronomía del maguey es sin duda alguna un magnífico vecino.  Por décadas Hidalgo fue la principal fuente del octli  de la mayor parte de las pulquerías queretanas. Desde fines del siglo XIX el caballo de hierro que venía de la ciudad de México transportó desde Hidalgo miles de litros del embriagante néctar de la princesa Xochitl a nuestra ciudad capital.  Así como de nuestro vecino Michoacán tenemos la influencia de las carnitas de cerdo, los gazpachos y enchiladas, de Hidalgo hemos desarrollado un conocimiento y afición por la barbacoa de hoyo, platillo indudablemente destacado en la comida mexicana. Hace algunas semanas visité por primera vez Huichapan, población hidalguense cercana al sureste del estado de Querétaro. Tenía muchos años de oír hablar del lugar e incluso he tenido varios estudiantes ahí nacidos que me platicaban de su terruño con orgullo, pero no lo había visitado. Tenía la idea de una pequeña y fea población en la región montañosa Hidalguense. Pues vaya que Huichapan fue una muy agradable sorpresa; se encuentra en una planicie, la población es más grande de lo que pensé y es extremadamente limpia, hermosa y llena de atractivos. En la región se trabaja la cantera o piedra al igual que en Escolásticas, Querétaro (véase De piedra ha de ser la cama, agosto 2011), así que en Huichapan son muchos los edificios construidos u ornamentados con tal material. Su arquitectura es pues muy especial y para prueba está su elegante palacio municipal con una elegante arcada mixtilínea y de majestuosas proporciones. Tiene también una amplia y señorial plaza principal y frente a ella un muy especial conjunto de tres templos religiosos: la parroquia de San Mateo, la capilla de Guadalupe y la capilla de la Tercera Orden. En el atrio compartido por estos templos está el tesoro escultórico de Huichapan, una magnífica cruz atrial monolítica y que se encuentra en el lugar desde el siglo XVI.  En el mercado municipal, a unos cuantos metros de la plaza principal hay un magnífico lugar para desayunar, almorzar o comer; hay carnitas de cerdo, chicharrón de res, barbacoa y algunos otros ricos platillos. Sus tacos de barbacoa son pantagruélicos. En casi plena plaza principal, hay una tienda-cantina, este tipo de establecimiento comercial ya casi desaparecido en Querétaro (véase Llegar a buen puerto, mayo 2012), que tiene en una puerta discreta cantina y en la otra una tienda de abarrotes. Además de su lienzo charro, monumentos, más iglesias, tiendas y restaurantes, desde Huichapan inicia el llamado corredor acuático hasta Tecozautla. Por decenas de kilómetros hay en esta ruta varios balnearios de aguas termales. Es por todo esto y muchos otros atractivos que no conocí, que una visita a Huichapan se debe agregar a la lista de cosas por hacer antes de morir. 

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