sábado, 24 de enero de 2015

¡Tú tan dulce y yo tan diabético!










Dulce Querétaro
Mucho del México retratado en este blog va en camino de desaparecer, la globalización cual cáncer destruye la cultura popular de muchos países y regiones; crece inexorablemente por todo el mundo una sola cultura estandarizada y que cada día hace a los habitantes de nuestro planeta más parecidos entre sí. Más allá de las costumbres y tradiciones, también se estandariza la forma de comer y consumir. Los productos son elaborados, envueltos, presentados, rotulados y comercializados de forma muy parecida; aquellos sin procesar o sin marca son cada día menos. Me pregunto si en un siglo la humanidad tendrá apenas unos treinta o cuarenta artículos alimenticios para consumir en todo el mundo. Si es así, aprovechemos la oportunidad que todavía tenemos, gocemos la diversidad. En México aún es posible sobrevivir lejos de los supermercados de grandes cadenas y sus alimentos procesados. En los mercados o tianguis podemos encontrar frutas, verduras y alimentos en general que no han sido estandarizadas por una marca. Deberíamos consumir productos que son elaborados por pequeñas compañías locales o nacionales, tratar de evitar aquellos de las grandes trasnacionales que poco a poco hacen desaparecer la diversidad de lo local o regional.
En Querétaro hay por suerte muchos productos regionales sin marca, elaborados de forma artesanal y muy diferentes a los que se encuentran en las grandes cadenas de tiendas. En los mercados es posible encontrar gorditas y tortillas hecha a mano, productos como hongos, orégano, huamishe, chilcoague o garambullos, recolectados y no cultivados. El día de plaza en casi todos los mercados llegan a ofrecer su productos decenas de personas que cultivan en su hogar o pequeñas parcelas verduras, frutas o hierbas. Todavía no son comunes las tradicionales gorditas queretanas empaquetadas en la sección de congelados del supermercado, como ya lo son las enchiladas potosinas, pizzas o tacos fritos. Hay quesos regionales de calidad como los Vai o los Flor de Alfalfa. Otro producto local, Licor Artesanal Queretano (véase ¡Un marrazo de diez centavos por favor!, mayo 2009), está por cierto cambiando su nombre a Tía Dolores. Tiene además ya cerca de un año en que la familia Varela abrió una tienda frente al convento de la Cruz para no sólo expender su magnífica variedad de licores, también un gran número  de dulces artesanales. El establecimiento lleva el nombre de Dulce Querétaro y está sobre la calle de Independencia entre Damián Carmona y Gutiérrez Nájera. Ahí venden vinos de mesa queretanos, mermeladas, chiles en conserva, chocolate de mesa, cajeta, borrachitos, obleas, cocadas, tamarindos, amaranto, charamuscas, trompadas, dulces de leche, muéganos, ates, cueritos, palanquetas, rollo de guayaba, caramelos y paletas. Se ofrecen también canastas de varios tamaños (artesanía de Tequisquiapan) para armar hermosos y originales regalos. Para tu hogar o para el regalo a un buen amigo puedes pasar a Dulce Querétaro y consumir de la todavía amplia variedad de productos artesanales y regionales.