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jueves, 13 de mayo de 2021

 La Bisnaga Arte y Café

Alejandro Mejía

No soy originario de Querétaro, llegue a vivir aquí en Enero del 2020 con unos familiares, quienes me enseñaron lo básico de la ciudad, a partir de febrero – marzo, fue cuando empezó la pandemia por el coronavirus y nos vimos obligados a estar en cuarentena, pero antes de eso, mis familiares me llevaron a un restaurante llamado La Biznaga Arte y Café, del cual me gustaría hablar.




La Biznaga Arte y Café, es un restaurante pequeño pero muy peculiar, se ubica en Manuel Gutiérrez Nájera 17, La Santa Cruz, en el Centro de la Ciudad de Querétaro. La Biznaga, nació en 2001, con el apoyo económico de la hermana de uno de los iniciadores. Cuando se originó, solo había 3 integrantes, que hasta la fecha, siguen vigentes, Edgar, Rosy y Saúl. Entre ellos 3 empezaron a trabajar en este grande proyecto, al principio, cuando se fundó, había muy pocos ingresos, tanto que este lugar era un intento de cafetería por el día y por la noche casa de Edgar y Saúl. Los primeros clientes de la Biznaga fueron los músicos y artistas del Querétaro de aquel entonces. Poco a poco fue creciendo el lugar junto con los clientes, y se agregaron al equipo de trabajo, amigos de los 3 fundadores.






La Biznaga, no es tan solo un restaurante o un lugar para tomar café, va más allá de lo que se consume, es la experiencia que tienen los comensales al estar en el lugar y la comodidad de la misma. Al llegar al lugar se siente un ambiente bastante agradable, una vibra muy relajada, a simple vista se ven sus muros llenos de machismo arte popular mexicano, otro atractivo del lugar. En el lugar se dice que puedes dejar tu propia marca, esto debido a que puedes dejar tu marca escribiendo o tus dibujos en las paredes y en las mesas como parte del arte del restaurante. Se pueden encontrar muchos tipos de adornos, distintas artesanías y muchísimo arte loca, lo cual es que hace una decoración muy bella en cada rincón del restaurante.  También, hay una sección muy particular, que es el gusta por la lectura, es una sección para clientes que no van a alimentarse, solo toman café, en esta sección hay mesas, sillas y un librero, para que los amantes de la lectura puedan ejercer su amada actividad.





En el restaurante, aparte del buen ambiente visual, existe un buen ambiente sonoro, donde hay música de fondo a un volumen considerable para mantener una buena conversación mientras esperan o están consumiendo sus alimentos. El conocer lugares de nuestra ciudad es algo importante, conocemos personas, comidas típicas y monumentos bastantes significativos de la ciudad, así mismos crecemos de manera cultural. La Biznaga Arte y Café, es un claro ejemplo que no se necesita ser un lugar grande, lujoso y caro para resaltar en los demás, lo recomiendo muchísimo. Se trata de una experiencia en la ciudad de Querétaro que no puedes dejar pasar.

miércoles, 4 de abril de 2018

Relájate en Pozos o con lavanda



Hace aproximadamente una década conocí el Mineral de Pozos en el estado de Guanajuato, la pequeña población tenía un aire a rusticidad y de lugar donde el tiempo se detuvo, como muchos otros pueblos mineros que agotaron su riqueza. La aridez de la tierra agregaba todavía un mayor aire de melancolía al lugar. Bueno pues de esos años a la fecha Pozos se ha empezado a desarrollar como un atractivo turístico importante de la región. El gobierno del estado de Guanajuato y el capital privado aceptaron el reto de convertir a este viejo pueblo minero en un atractivo turístico importante, al aprovechar las por mucho tiempo ruinas de edificios, haciendas y minas para establecer un muy especial lugar de descanso familiar. En el año de 2012 Pozos recibió la categoría de Pueblo Mágico y día a día se desarrollan o mejoran sus atractivos.

Uno de los caminos que llevan a Pozos

Ruinas mineras

Antigua hacienda de beneficio




A inicios del año estuve ahí en una muy breve visita y supe de una pequeña granja en las afueras de la localidad donde se cultiva y procesa la lavanda (lavender en inglés). El nombre me trae recuerdos de antiguas peluquerías o de económicas lociones que conocí en mi infancia. Años después aprendí que esta hierba tiene poderes calmantes o relajantes e incluso conocí la hermosa planta de azules y abundantes flores (tengo un gran seto al pie de mi ventana). Decidí regresar a visitar el lugar pues había comprado pequeños frascos de esencia de lavanda, pero con origen en Croacia o Canadá. El complejo agrícola se llama Lavendar (sic) Farms of Pozos pues al parecer en algún tiempo la dueña y fundadora fue norteamericana.  La granja no es muy grande pero produce esencias y otros productos no sólo de lavanda, también de salvia, romero y grosso (una variedad de lavanda). Tienen una pequeña tienda donde ofrecen esencias, jabones, bolsas con flores para infusiones, sachets o bolsitas aromáticas y más. Los trabajadores le pueden dar a uno un recorrido por la granja y amablemente contestan cualquier pregunta al respecto del cuidado de las platas o los procesos de elaboración de productos. Debo decirles que me advirtieron que mi visita en marzo fue en el peor tiempo del año, pues por la poca agua disponible los jardines estaban a su mínima belleza, pero que si volvía en mayo o junio me sorprendería de la exuberancia de las plantas y de su aroma. Así que si el lugar les parece bello en las fotografías que se presentan, imaginen una belleza todavía mayor en otras épocas del año. Por supuesto que tengo pensado volver en época de lluvias. La visita es muy interesante pero breve, no más de una hora, pero puede uno quedarse a disfrutar el bello jardín por un buen rato a la sombra de un huizache. Esta granja se agrega pues a los crecientes atractivos turísticos del Mineral de Pozos, que también pueden ir a conocer antes de que se llené de turistas como muchos otros lugares.





Planta de lavanda


Salvia

Difícil agricultura en el semidesierto

En el mes de julio.




domingo, 11 de marzo de 2018

Churros que acabaron siendo clásicos.


Los Estudios Churubusco y el cine nacional
Hace algunas décadas en México se acostumbraba calificar como churros a las malas películas e incluso uno de los principales estudios cinematográficos de México eran conocidos como los Estudios Churrobusco en lugar de Churubusco. Esta fábrica de cine se encuentra todavía en el sur de la ciudad, aunque ya queda poco de ella, pues la mayor parte de su antigua extensión es ahora el Centro Nacional de la Artes. Todavía se hacen películas ahí y en estas fechas están cumpliendo 70 años de labores (73 ya, 1945-2018), por lo cual han montado una exposición sobre las películas nacionales y extranjeras hechas en los Estudios.  No se presenta una historia de todo el cine nacional, tan solo de aquello hecho en este lugar y para todo mexicano con más de cuarenta años de edad, la exposición debe ser un lugar de recuerdos y nostalgia.



Los Estudios y la colonia Country Club en los años cincuenta.


Es bien sabido que el cine fue por décadas una diversión popular, por su bajo precio y decenas de salas de gran tamaño (con capacidad de dos, tres o hasta siete mil espectadores) donde cientos de miles de mexicanos asistieron con frecuencia a ver el cine nacional o extranjero. Pero el cine está todavía más presente en la memoria de los mexicanos, pues de los años sesenta y setenta del siglo pasado la televisión presentó de nuevo cientos de películas en su programación diaria. Niños, jóvenes y adultos pudimos repasar el catálogo del cine nacional desde las películas de su época de oro (1936-1959) y las películas de los años sesentas y setentas. Como olvidar los dramas familiares con Sara García y los hermanos Soler. Las películas cómicas de Resortes, Clavillazo, Joaquín Pardavé, Tin Tan, Cantinflas, Viruta y Capulina. Las ahora películas de culto de El Santo el Enmascarado de Plata. Las del galán y mujeriego Mauricio Garcés. Las innumerables películas de vaqueros y algunas de agentes secretos. Los grandes dramas de películas de corte nacionalista o tema indígena, algunas verdaderas obras de arte. Las múltiples historias urbanas, de vecindades, de cabarets y mujeres condenadas a la mala vida. El cine de rumberas, de charros cantores o adolescentes rocanroleros que nutrieron de música a la radio de esos años. El género de momias, vampiros y seres sobrenaturales… Pues sí los televidentes de los años sesenta y setenta, nos convertimos en involuntarios expertos en el cine nacional a fuerza de ver y volver a ver cientos de estas películas. Es por esto que la exposición de los setenta años de los Estudios Churubusco es un gran placer para personas de cuarenta a setenta años. Mientras recorría la gran sala de la exposición, extrañamente vi más jóvenes que adultos y ya luego advertí que estaba ahí para cumplir trabajos escolares. Es bueno que sus maestros los acerquen a una gran manifestación del Arte Mexicano y que ya difícilmente podrán ver en la televisión, porque ya no se presenta tanto cine mexicano y porque las nuevas generaciones ya no ven televisión.






En la exposición hay muchos objetos de la tecnología cinematográfica lo mismo para filmar, que editar o poner sonido. Grandes y viejas máquinas que ahora ya solo sirven para exposiciones como esta o museos. Hay una gran lista ilustrada de todas las películas nacionales y extranjeras hechas por los Estudios Churubusco, algunas de ellas verdaderos clásicos del cine nacional y por todos recordadas. Hay varios de los premios Ariel, máximo galardón de la cinematografía mexicana. También se exhiben objetos varios, como vestuario clásico, maquetas de escenografía, armas o joyas de famosas películas. Ahí está el traje de motociclista que Pedro Infante utilizó en ATM, así como una de las motos, un traje y máscara de El Santo y el auto que chocó en Amores Perros.


Arieles


Maqueta para el set de El castillo de la pureza

La ley de Herodes

ATM

El Santo

Vestuario de Pedro Armendáriz


Amores perros


El sábado que visité la exposición ésta abrió hasta las doce del día, así que aproveché para caminar por la colonia Country Club, pues hace casi 60 años nací en un hospital en esa parte de la ciudad. Al pasear por sus calles no vi ya hospital alguno, pero al ver a una señora mayor paseando un perro, le pregunté si conoció o recordaba un hospital en la colonia. De inmediato me señaló un edificio frente a nosotros en la esquina de la avenida Country Club y la calle Corredores. Me dijo que ahí estaba el hospital y que había sido convertido en edificio de apartamentos. Por fin pude conocer el lugar donde vine al mundo. La colonia Country Club fue también escenario de muchas películas mexicanas Como El Rey del Barrio y ATM y su historia va ligada a la de los Estudios Churubusco desde que ambos fueron creados en los años cuarenta del siglo pasado. El hospital donde nací está justo frente al hermoso parque Masayoshi Ohira, nombre de un ministro japonés que visitó México en 1980, espacio que alguna vez tuvo una hermosa pagoda obsequio del pueblo de Japón desde los años cincuenta y que se quemó hace décadas. Rematé el magnífico e inolvidable día con una comida en la cantina La Reforma en el barrio de San Juan del centro de la ciudad, antes de volver a Querétaro por la noche. Aprovecha las próximas vacaciones para visitar esta exposición, que ya pronto se va.

El edificio donde nací

El hospital antes de ser convertido en departamentos

Estudios Churubusco, colonia Country Club y en la parte posterior el campo de golf


   

domingo, 21 de febrero de 2016

Artesanías Queretanas.

Centro de Desarrollo Artesanal Indígena

Querétaro no sólo es una ciudad que crece como nunca;  también se cuentan por miles las personas que la visitan cada fin de semana y en periodos vacacionales. La mayor parte de los visitantes recorren a pie los múltiples atractivos que se concentran en el centro de la ciudad, del Jardín Guerrero a la Plaza de Armas. Pocos son los que se aventuran hasta la antigua estación del tren, la plaza Mariano de las Casas o el convento de la Cruz. Muchos menos llegan hasta el Cerro de las Campañas o al parque Bicentenario en Santa Rosa Jáuregui. Los hoteles, bares,  restaurantes, tiendas y museos son apenas suficientes para recibir y entretener a tantos visitantes; es por eso que debemos celebrar el surgimiento de nuevos atractivos como el Museo del Calendario (véase ¿A cómo estamos?, noviembre 2015)  o el CEDAI. Este último apenas abrió en enero del año pasado y es un atractivo más que los turistas pueden visitar y en donde encontrarán la mayoría de las artesanías queretanas.  Además de ofrecer una amplia variedad de hermosos objetos elaborados en el estado, el CEDAI tiene un pequeño museo con información sobre los diversos grupos indígenas en el país y en Querétaro. 





Los artesanos de diferentes regiones ofrecen en el hermoso lugar lo mejor de su producción. Lo mismo hay sencillos y económicos recuerdos, que artículos más elaborados y de un precio mayor. Antes, algunos artesanos indígenas ofrecían su cerámica y textiles en unos puestos en la Plaza Fundadores, frente al Templo de la Cruz, pero este nuevo lugar es más grande y ofrece una variedad más amplia de artículos: cerámica, juguetes de hojalata, manteles, ropa, bolsas tejidas, pequeñas piezas de cantera, artículos de piel de conejo, objetos de mármol, cestería, sombreros y hermosas muñecas de tela. Este centro artesanal está en el número 20 de la calle de Allende, a unas tres cuadras del Jardín Zenea o a cuadra y media de la Plaza de la Constitución. Si visitas o vives en Querétaro, embellece tu persona o tu hogar con alguno de los objetos que se ofrecen en el CEDAI.