lunes, 25 de noviembre de 2013

El semidesierto.









Varios querétaros.

Como ya se ha dicho en esta página, existe una geografía muy variada en el estado de Querétaro. No sólo cambia de región en región, también hay importantes cambios en flora, temperatura y paisaje a lo largo del año. Sin duda la zona del semidesierto se convierte en un lugar muy agradable en época de lluvias, Los cerros toman un tono verde muy hermoso, mismo que hace un magnífico contraste con las grandes peñas de variedad de tonos ocre.  Es la época de abundancia en la región y sus habitantes, animales y vegetales deben aprovecharla para asegurar su existencia y reproducirse. En municipios como Tolimán, Cadereyta, Colón, y Peñamiller, el semidesierto, se convierte de pronto en un lugar no sólo hermoso, también sorprendentemente lleno de vida. El solo hecho de ver correr agua por el fondo de esas cañadas, que la mayor parte del año muestran solamente piedras y arena es casi un milagro. Este año las lluvias han sido generosas, incluso sigue lloviendo; espero que la vida, abundancia y belleza se prolonguen.    

lunes, 4 de noviembre de 2013

Vecinos desconocidos.








Animales silvestres en la ciudad.
Sería de esperarse que ante el crecimiento de las ciudades los animales silvestres decrecieran en número o incluso desaparecieran. Hay casos que muestran no siempre pasa así; en Inglaterra las zorras deambulan de noche por muchas ciudades y han crecido en número. También lo han hecho los coyotes en muchos lugares de Estados Unidos, en el perímetro de ciudades, ahora proliferan donde no existían. En la gran ciudad de México donde viví por décadas apenas recuerdo haber visto casi siempre gorriones, tortolitas, colibríes, muy de vez en cuando y a lo lejos, algunas aves de presa y por supuesto la llamada fauna nociva, ratas y ratones. Ahora que vivo en la ciudad de Querétaro he podido ver una mayor variedad de animales que pensé sólo existirían en lugares aislados o remotos de la presencia humana. En la ciudad de Querétaro o su periferia hay zorrillos y tlacuaches, estos últimos incluso en los terrenos de la escuela donde trabajo. He visto grandes búhos de color claro volar en pequeños grupos o solos al oscurecer, también observé por primera vez un verdadero pájaro carpintero que golpeaba con el pico un árbol. Me sorprende la cantidad de aves acuáticas en lo estanques o jagüeyes que hay en varias partes de la ciudad; patos, garzas, íbises y otras especies zancudas. Incluso los he visto en grandes charcos que se hacen en temporada de lluvias en terrenos sin construir, a unos cientos de metros de mi hogar. He visto y escuchado también parvadas de pericos en varios lugares de la urbe. Gustan de anidar en las altas ramas de los eucaliptos del Cerro de la Campanas. Apenas averigüé que algunos de estas aves (pericos monje) no son nativos, fueron en algún momento importados desde Sudamérica y son considerados fauna nociva, incluso en sus países de origen. En la avenida Zaragoza a unos cuantos metros de la esquina con 5 de Febrero, hay un gran eucalipto donde cada tarde arriban grandes y blancas garzas a pasar la noche. A mi hogar llegan varias especies de colibríes, veo pasar y escucho a los negros zanates en los árboles cercanos. He leído que hace algunos años se veían también las grandes y extrañas aves conocidas como perros de agua (garzas nocturnas) en los charcos que se hacían por la céntrica Alameda, pero al parecer no se les encuentra más; recién leí que todavía los hay en Celaya y en Valle de Santiago. Ya conseguí un libro sobre las aves de México, ahí y en la red espero apreciar y aprender más de los hermosos e interesantes animales silvestres en mi entorno urbano.

lunes, 28 de octubre de 2013

Hermosas mujeres y rica comida.















Legendaria tierra entre océanos.
El istmo de Tehuantepec no sólo es la parte más angosta de nuestro territorio nacional; sus habitantes y su cultura la han hecho una de las regiones más conocidas y comentadas. A lo largo del siglo XIX, todos esos años que no hubo canal en Panamá, este istmo fue una opción para facilitar el comercio interoceánico. Pero ya desde la época colonial las mujeres de la región, conocidas como tehuanas, estuvieron siempre rodeadas de una fama casi legendaria. Se les identificaba como las indígenas más hermosas de todo México y se les atribuía una independencia o autonomía frente a los hombres, poco común para un grupo indígena. Ya desde los años inmediatos a la independencia, Claudio Linati, artista italiano que trajo la técnica de la litografía al nuevo país y que fuera el autor de la obra Trajes civiles, militares y religiosos de México (1828), escribió sobre la tehuanas. Linati refiere como las mujeres de mayor fama en Europa por su belleza, eran las circasianas (de la región del Cáucaso, entre los mares Negro y Caspio). El artista dice que las tehuanas serían las circasianas de México, no sólo dedica una de sus litografías a una hermosa habitante del istmo, también describe su coquetería y belleza. En años posteriores también estas mujeres aumentaron su fama por su status de independencia económica y por ende cierta autonomía dentro de su sociedad. El traje de tehuana es también hoy en día considerado por algunos el más bello de toda la indumentaria indígena mexicana y fue a menudo usado y promovido por Frida Kahlo. Por allá de los años sesentas del siglo pasado los billetes de 10 pesos tuvieron el grabado de una tehuana con su característica indumentaria llamada resplandor enmarcando su rostro.  

En Querétaro podemos acercarnos un poco a esta legendaria tierra sureña, no tanto por sus mujeres o indumentaria, sino por su comida. En el número 86 de la calle de Madero se encuentra el Fogón Oaxaqueño, Ludée Binniza, que se anuncia como comida artesanal del Istmo. Está en una  casa antigua queretana convertida en hermoso y colorido restaurante. Obviamente algunos de sus platillos son los de la gastronomía tradicional oaxaqueña, pero hay otras agradables sorpresas. El lugar no es muy grande, su limpieza, buen servicio y módicos precios lo hacen muy atractivo. No es un restaurante de comida rápida, algunos platillos toman tiempo en prepararse, pero el lugar es muy agradable y ambientado con bella música Istmeña.   

domingo, 13 de octubre de 2013

Pruébalo ahora o ya nunca lo harás.















Comida indígena queretana
Tuvimos la visita en la ciudad de Querétaro de grupos de varias partes del estado dentro del XII Encuentro de las Culturas Populares y los Pueblos Indígenas.  Estuvieron presentes personas de Tolimán, Villa Progreso, Amealco y Cadereyta.  Ellos expusieron sus diversas artesanías en piedra, ixtle, barro, textiles y madera. También ofrecieron una muestra de su comida tradicional, donde fue posible probar platillos difícilmente ofrecidos en restaurante alguno del estado, pues se preparan exclusivamente en los hogares de la gente del campo queretano.  Había zacahuil, ese gran tamal característico de la zona de la Huasteca, tacos de las diversas formas de preparar nopales, pan de pulque, pinole, pepitorias de piloncillo y ajonjolí, pollo en mole, tacos de hongo de piñón,  conservas de huamishe, salsa de xoconoxtle, tamales de frijol, frijoles ayocotes, tortitas dulces de elote, burritos de maíz, cuitlacoche, garbanzos en amarillo y muchos más platillos de la gastronomía indígena de Querétaro. Se ofreció también colonche, bebida a base de pulque que se prepara para las fiestas patronales.  Este tipo de muestras son auténtica comida indígena, no como las de aquellos restaurantes que ofrecen supuesta comida de un estado o región, pero casi siempre tiene dos o tres platillos caros o sofisticados, que no se comen a diario en las pequeñas comunidades  indígenas de donde dicen ser. Si uno visita lugares como Cadereyta o Tolimán, difícilmente puede uno probar este tipo de comida, los restaurantes o fondas ofrecen el tipo de comida que hay por todo el país y que las personas piden comúnmente.  Me hubiera gustado que ofrecieran tantarrias (insectos del semidesierto queretano), pero no es la temporada.  La comida ofrecida estuvo muy sabrosa y variada, pero la experiencia es todavía más rica cuando se piensa que este tipo de  sencilla y antigua cocina están en camino de desaparecer, no sólo en Querétaro, en México, seguramente en todo el mundo.

martes, 1 de octubre de 2013

¡Pura bicla!








Saca la bici.
Hace unas tres o cuatro décadas se usaba el término “pueblo bicicletero” para designar a pequeñas comunidades que por su reducido tamaño y seguramente terreno sin muchos desniveles, permitía a los habitantes trasladarse de un lado a otro del mismo en bicicleta. El término era a veces algo despectivo. Pues cómo cambian las cosas, hoy un pueblo bicicletero sería vanguardia y orgullo de ecologistas renegados de las grandes ciudades. No hay en la geografía nacional lugar alguno donde se puedan ver a miles de ciclistas como en las calles de China. Lo más parecido que he visto es el extraño caso de Moroleón y Uriangato en el estado de Guanajuato donde cientos de personas circulan en motonetas o pequeñas motocicletas por las calles de este par de ciudades, ya desde hace muchos años fundidas en una sola mancha urbana. Cada día son más los ciudadanos que abogan por un uso más racional de los recursos energéticos y ven en la bicicleta una manera muy eficaz y saludable para trasladarse dentro de las ciudades. La idea es buena, de no ser por los conductores mexicanos que tan pronto se colocan tras el volante de un auto se trasforman en monarcas de la calle, tiranos y verdugos de peatones y por supuesto ciclistas. Me imagino que los ciclistas atropellados y muertos por todo el país deben de llegar ya a cientos en los últimos 20 años. Por algunos meses durante mis estudios de preparatoria en la ciudad de México, formé parte de estos temerarios hombres en dos ruedas; pero me convencí que era definitivamente muy peligroso, incluso más que viajar colgado en la puerta de los retacados autobuses urbanos.  Pero hoy los ciclistas cual animales, barcos o mujeres que están constantemente bajo la amenaza de predadores carnívoros, submarinos u hombres; buscan protección en grandes grupos. Aquí en Querétaro hay intrépidos que se trasladan a sus labores diarias en bicicleta, desafiando la lluvia, el viento y a los despóticos automovilistas. También existe el grupo Saca la bici, que todos los miércoles, a eso de las nueve de la noche, parte desde el Cerro de las Campanas en un grupo de cientos de personas para recorrer con mayor seguridad las calles de la ciudad.
El grupo tiene su página web donde dan a conocer sus características, reglamento y próximos recorridos. Incluso hay un servicio de renta de bicicletas para aquellos que quieran participar y no tengan vehículo. Se puede asistir en bicicletas de carreras, de montaña, de paseo o incluso infantiles. Las hay sencillas, equipadas, sofisticadas, hermosas, sobrias o de la Barbie. Cada semana se avisa el grado de dificultad del recorrido planeado, para que en aquellos de grado 5, los niños o los que usan bicicletas de paseo consideren su participación. Querétaro está lejos de ser un “pueblo bicicletero” primero por su tamaño y luego porque tiene algunos cerros y colinas, pero el recorrido es muy placentero y seguro. El grupo recibe apoyo de la policía y lleva en vanguardia y retaguardia monitores que vigilan la seguridad y orden.  Saca la bici reclama el derecho de los ciclistas a existir y ser parte del tráfico de la ciudad, aunque sea de noche y una vez a la semana, pero ante todo, promueve el uso de este maravilloso medio de transporte.

martes, 30 de julio de 2013

Delicias dentro de un pan.





Don Polo.

Una de las características de la comida mexicana es la venta y consumo de todo tipo de bocadillos a lo largo del día; a los mexicanos nos gusta comer en cualquier momento, poco y muy variado. Hay platillos para todo gusto y hora; tamales y atole para desayunar o cenar, tacos sudados o de canasta para la mañana, camotes para el atardecer,  tacos de medianoche para los desvelados, menudo o panza de madrugada para los trasnochadores. Un alimento que se puede consumir donde sea y a casi toda hora, son las tortas, que como a tacos o tamales no se les hace justicia en singular pues hay gran variedad de ellos. Las tortas no son pasteles como se entiende en España, sino sandwiches o panini, pero en pan de dura corteza; bolillos, teleras o birotes. En algunas regiones de México se les conoce como lonches.  Aunque en años recientes se ha visto el auge de las tortas gigantes, en su origen este alimento era pequeño, fácil de comer y por su reducido tamaño nos daba la oportunidad de probar quizá dos o tres con diferentes rellenos. Se les encuentra por todo el territorio nacional y a casi toda hora del día o noche y es ante todo un alimento de precio muy módico (véase Acá las tortasssss! Febrero del 2008). La torta puede ser un rápido bocadillo para saciar más que el hambre, lo que llamamos los mexicanos un antojo; un deseo, un capricho.  No se necesitan más de 10 minutos para ordenarla y comerla, por su variedad de ingredientes con seguridad satisfacen cualquier gusto. Las hay  frías o calientes y también han cobrado popularidad por todo el país las tortas ahogadas (véase Ahogado de sabor, febrero de 2008).  La torta fue por décadas el alimento que los niños llevaban a la escuela primaria para comer a la hora del descanso de media mañana o recreo. De ahí aquel famoso dicho de “se comió la torta antes del recreo” que significaba se adelantó y que casi siempre se refería a tener sexo antes del matrimonio. Las tortas escolares eran de huevo, de cajeta (mi favorita), de frijoles, la muy extraña de plátano o de cualquier cosa que hubiera sobrado de los alimentos del día anterior y que se pudiera colocar entre las mitades de un pan. Recuerdo de mi época de estudiante que algunos de mis compañeros intercambiaban tortas o también las robaban del vecino, incluso algunos dejaban una nota al despojado, comentando la calidad de la torta robada. 
En Querétaro por alguna inexplicable razón muchas torterías llevan el mismo nombre, Filos (sin ser cadena), pero son también muy reconocidas las del Quality y las de la Güera. En la ciudad de México lo eran las del Capricho, las del Monje Loco, el Hipocampo y las de Don Polo. Hace algunas semanas visité este último lugar. Desde que lo recuerdo las tortas de Don Polo eran famosas y se encontraban frente al hospital 20 de Noviembre en la avenida Félix Cuevas, dentro de los terrenos del Centro Urbano Presidente Alemán. Al parecer fue en el año de 1956 que don Leopoldo Sánchez Preciado abrió un local para la venta de jugos y licuados (los siguen haciendo muy buenos). Al poco tiempo decidió probar suerte con la venta en el mismo lugar de tortas calientes. La calidad y variedad de sus tortas muy pronto hizo al establecimiento prosperar hasta convertirse en todo un restaurante con especialidad de tortas, jugos y licuados. Las había o hay de chorizo con huevmilanesa, jamón con queso, salchicha, bacalao, pollo, chile relleno, pierna, queso y la famosa cubana con queso, pierna guisada y jamón. Todas sus tortas llevan mantequilla, frijoles refritos, aguacate y chile. Siempre ha preparado sus tortas con la mejor calidad e higiene y a la vista de los clientes. Recuerdo lo interesante que era ver como los torteros preparaban diez o más tortas en apenas unos cuantos minutos. Don Polo fue tan famoso en el sur de la ciudad, que hace aproximadamente 20 años abrió algunas sucursales.
Recuerdo que a veces cuando mi familia salía a comer en fin de semana íbamos Don Polo, que estaba a unas cuantas cuadras de nuestro domicilio. A mi madre no le gustaba que comiéramos tortas y nos obligaba a comer “bien”, comida corrida; sopa, arroz, guisado y postre. Pocas, pero muy pocas veces nos permitía comer tortas, aunque fueran de Don Polo. Me viene a la memoria como en algunas ocasiones que mi madre se encontraba ausente, mi padre nos permitía comer tortas o incluso nos llevaba a otro establecimiento a unos pasos de Don Polo, que se llamaba Dr. Nic y que vendía sólo hot dogs y hamburguesas; eso sí que era felicidad. Es quizá por esta restricción infantil mi gran afición por las comidas callejeras; tortas, tacos y tamales. Pero la vida da vueltas, ahora una de mis hijas reclama lo mucho que vamos a comer tacos y manifiesta su deseo de ir a restaurantes con ”buena” comida. Buenas o malas como alimento (que me niego a pensar que sean malas), las tortas son deliciosas, variadas, omnipresentes y ante todo económicas.  Si ves por ahí una sucursal de Don Polo, no pierdas la oportunidad de probar sus magníficas tortas, la cubana es mi favorita, acompañada de un licuado de mamey. Además de sus tortas, en la casa matriz hay también magníficos desayunos y cenas.

      

martes, 25 de junio de 2013

La Mixteca se extiende.







 

Comida oaxaqueña
Aunque hay platillos identificados en todo el mundo como comida mexicana, en realidad dentro de nuestro país hay varias cocinas regionales y en cada una de ellas con una gran diversidad de platillos. Es cierto que existen algunos productos que se repiten por el territorio nacional, como los tamales, los tacos o las enchiladas, pero todos con alguna variante. Podemos identificar como las cocinas regionales más importantes y difundidas a la yucateca, la oaxaqueña y la poblana, sin ánimo de olvidar la veracruzana, la michoacana  y la chiapaneca que son sin duda buenas, pero no tan conocidas. Está también la comida norteña compartida por varios estados y muy diferente a las del resto del país.


A últimas fechas he notado un crecimiento en la difusión y consumo de la comida oaxaqueña, su quesillo, chapulines, tasajo y chocolate se pueden encontrar ahora en mucho otros estados del país y crece el número de restaurantes especializados en su cocina. Recuerdo un puesto en el mercado de Portales en la ciudad de México que por décadas ha vendido una gran variedad de productos de Oaxaca. Hace quizá unos veinte años empezaron a verse camionetas estacionadas por las calles, que desde su parte posterior expendían también una variedad quizá menor de estos artículos. Debe de haber miles de personas que se dedican ahora exportar desde Oaxaca hacia el resto del país un flujo constante y considerable de moles, chapulines, quesillo, chocolate, tasajo, mescal, nenguanitos, tlayudas, cecina o chorizo. Pero la amplia distribución de productos no es suficiente, hacen falta también restaurantes que los preparen, pues muchos platillos más que simplemente comprar los ingredientes, requieren de una compleja preparación.

Hace unos días pasé frente a un restaurante de comida Oaxaqueña en Querétaro nuevo para mí, pues poco camino por esa parte del centro, ya conocía y había escrito de María y su bici (véase ¡vamos a comer al centro, octubre 2010) que también tiene comida de Oaxaca. Luego del descubrimiento, al siguiente domingo visitamos el lugar en familia. El restaurante está por cumplir ya dos años de haber abierto y se llama Zandunga, se encuentra en el número 99 de la calle de Madero a una cuadra del jardín Guerrero y prácticamente en la contraesquina de la Catedral. Hay desayunos y comidas en una gran variedad de platillos de la cocina oaxaqueña. Me resultó atractiva la horchata con tuna roja, melón y nuez; roja y blanca antes de mezclarse y de un rosa muy mexicano después. Hay ricas y variadas tlayudas, mole negro, mole amarillo, memelitas, chilaquiles, tasajo, ensaladas, cecina, tamales chapulines y muchas otras cosas como para sentir que se come en el mercado 20 de noviembre de la ciudad de Oaxaca. El lugar es amplio, el servicio bueno y los precios módicos. Los platos van muy bien servidos, así que no pida demasiado, mejor hay que hacer varias visitas. También venden chocolate para preparar en casa y artesanía oaxaqueña. Buen provecho.