domingo, 16 de junio de 2013

Cecina y abundante comida.

 

 
 
 







La Huasteca en Querétaro.
Querétaro es visitado por un creciente número de personas, la mayoría de ellas se quedan con la idea de que todo el estado es de tierras planas y semiáridas, pero la parte norte es asombrosamente muy diferente. La Huasteca es una zona geográfica en la Sierra Madre Oriental con agua en abundancia, montañas cubiertas de exuberante vegetación y cálida temperatura. Esta región es parte de 6 estados, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Puebla, Hidalgo y Querétaro. Ahí habitaron los indígenas del mismo nombre, Huastecos, e incluso llegó a haber propuestas de crear con ella una nueva entidad federativa. La música de la Huasteca es el huapango, tocada generalmente por un trío, en el que el instrumento distintivo es el violín y que se canta con una voz cercana al falsete. El plato más famosos de la Huasteca es el zacahuil, gigantesco tamal de varios kilos de peso y preparado en celebraciones comunitarias. Otro platillo de la región es la cecina, carne de res primero marinada y luego puesta a secar, pero no por completo.

Desde la ciudad de Querétaro la Huasteca está a casi tres o cuatro horas de camino, pero ahora es posible disfrutar de algunos de los platillos regionales en un restaurante de la colonia Cimatario. Los Huastecos, que se encuentra en la calle de fray Pedro de Gante, tiene como especialidad la cecina, pero también ofrece otros platillos huastecos como una versión reducida del zacahuil. La carta es muy variada, el servicio es bueno y los precios moderados. En lo personal prefiero la cecina estilo Yecapixtla (Morelos), más seca y salada, pero también disfruto la suavidad, sutil sabor a naranja de la cecina huasteca. Los Huastecos ofrece sopas, ensaladas, carnes, postres, pero como que la especialidad son platos de cecina y enchiladas en diversas y ricas salsas. Los platos están muy bien servidos, con cinco enchiladas y una muy buena porción de cecina. El restaurante es definitivamente familiar, así que se pueden pedir medias órdenes para los niños y aquellos no tan tragones. Buen provecho.  

Experiencia única.





 
Apoya al campo queretano.
Deben de quedar dos, cuando mucho tres fines de semana en este año para que vivas la experiencia de recolectar zarzamoras. Por cientos de miles de años la humanidad buscó y recolectó día a día sus alimentos; es curiosos que hacer lo mismo hoy resulta algo interesante, divertido y completamente ajeno a nuestra forma de vida tradicional. En sábado o domingo y a unos 35 minutos de Querétaro visita este campo de zarzamoras y vive una experiencia única (véase ¡Y la cosecha de zarzamoras pronto se acaba!, mayo de 2010). Que tus hijos no lean en libros o vean en un museo cómo era la vida hace algunos años, llévalos a vivir la experiencia de recolectar su comida directamente de las plantas, además la fruta es deliciosa, económica y poco común en México.

domingo, 19 de mayo de 2013

Paseando y aprendiendo.












El Museo del Calzado.
Por todo el mundo los turistas visitan los lugares más bellos e interesantes y un sitio favorito en sus viajes son los museos. Estas instituciones se encuentran en todos los países y algunos de ellos son famosos mundialmente. El 18 de mayo de este año se celebró en todo el orbe el Día Internacional de los Museos, fecha que busca recordarnos de su existencia e importancia.  La gran ciudad de México también los tiene, algunos muy grandes y prestigiados como el de Antropología e Historia, el Nacional de Historia (Castillo de Chapultepec), o el Nacional de Arte,  que no sólo se encuentran en hermosos y majestuosos recintos, sus colecciones son amenas, hermosas e únicas. Debe haber cerca de un centenar de museos en la ciudad de México, algunos de ellos modestos, poco conocidos, pero no por eso menos interesantes.  Están el Museo Nacional de la Estampa, el Recinto de homenaje a don Benito Juárez, el Museo de las Constituciones, el Palacio Postal, el Museo de la Mujer, el Museo Panteón de San Fernando, el Museo Archivo Fotografía, el Museo Numismático Nacional, el Museo de Geología, el Museo  Indígena, el Museo Universitario del Chopo, el Museo de los Ferrocarrileros, por mencionar apenas algunos. Museos para decenas de paseos dominicales, todo tipo de intereses y edades. Uno de los más pequeños y originales es el Museo del Calzado que no sólo fue creado por la zapatería El Borceguí, también se localiza en la parte superior de la tienda en la calle de Bolívar número 27. Esta antigua zapatería fue fundada en 1865 y es famosa por haber calzado a don Porfirio Díaz presidente del México por casi tres décadas a fines del siglo XIX y principios del XX. El Museo del Calzado abre de lunes a sábado y la entrada es gratuita. Hay diferentes colecciones de zapatos históricos, miniaturas, de todas partes del mundo, de personajes famosos, de porcelana, vidrio y una magnífica exhibición de huaraches de las diferentes regiones de México. Hay también pinturas sobre zapateros o zapatos, herramientas y maquinaria. Existe también una pequeña biblioteca con materiales especializados en la historia del calzado.  Si visitas el centro histórico de la ciudad de México, tómate unos cuantos minutos para visitar este particular museo y hasta puedes aprovechar para comprar un par de zapatos en la tienda. Por cierto que borceguí  es un zapato que cubre los tobillos (botín),  va abierto al frente y se ajusta con cintas o agujetas.  Casi enfrente de El Borceguí está la famosa cervecería Salón Corona y a espaldas del museo está el restaurante de comida libanesa Ehden en la calle de Gante (véase Un viejo amor, enero 2011).

domingo, 14 de abril de 2013

¿Lo bailado, quién me lo quita?









 
Baile sabatino.
La antigua estación del tren de Querétaro no sólo es una muy hermosa construcción llena de historia, ahora es un espacio para actividades culturales (véase ¡Vaaamonooos!, noviembre 2008). Además de los cursos de ajedrez, baile o guitarra, conferencias, obras de teatro a lo largo de la semana, los sábados por la tarde, el lugar se llena de energía, talento y gran gozo. De las cinco a las ocho de la tarde el largo andén  donde antes los viajeros se despedían de su familia, es ahora un espacio en el que florece el arte, donde se hace derroche de estilo, elegancia y ritmo. Decenas de personas bailan a diversa música; el elegante danzón el rítmico mambo o el sofisticado tango. Salta a la vista la gran afición y años de experiencia de todos los que bailan, pero también aquellos que no bailamos podemos disfrutar al escuchar la música y ver la maestría de aquellos que bailan.  El baile ha acompañado al hombre por miles de años, en todos los grupos humanos del mundo se baila, tuvo un destacado papel ritual y hoy en día se practica para conocer personas y ante todo disfrutarlo. Saber bailar no sólo es una manifestación artística, también una habilidad social. El baile sabatino en la estación del tren no es una función preparada o ensayada para disfrute de un público, se baila por placer, es también un espectáculo, pero lleno de espontaneidad, diversidad  y gozo. Si bailas o no, no pierdas la oportunidad de ver esta manifestación artística tan especial.    

domingo, 31 de marzo de 2013

¿A qué hora vas por el pan?









La Pastelería Ideal.
El llamado pan de dulce es una de las características gastronómicas más importantes de nuestro país. Desde que los españoles trajeron el trigo tras la caída de Mexico-Tenochtitlan se ha elaborado pan, pero es hasta el siglo XIX, quizá por influencia francesa, que el llamado pan de dulce se convierte en algo muy importante en la dieta de los habitantes de las ciudades mexicanas. La panadería fue un establecimiento que se visitaba casi a diario y no tanto por el pan salado; bolillo, telera o virote, sino por la gran variedad de panes de dulce. Fue una tradición ir a comprar el pan familiar casi cada tarde de la semana, de ahí la famosa frase que da título a esta crónica. Ahora la frase ya casi no tiene sentido, pues pocas familias compran su pan a diario y en la panadería. El pan industrializado y empacado para mantenerse fresco por algunos días está acabando con las panaderías y su gran variedad de piezas de pan. Se han registrado más de un centenar de tipos de pan de dulce por todo el país, algunos regionales otros nacionales. Conchas, cuernos, mazapanes, besos, ojos de buey, chilindrinas, panqués, finas, chimisclanes, cocoles, donas, elotes, garibaldis, buñuelos, campechanas, hojaldras, piedras, rebanadas, pan de feria, roscas de canela, pan de muerto, roscas de reyes, polvorones, churros, orejas, chicharrones, gendarmes, chinos, marranitos, puchas, bisquets, yoyos, ladrillos, bigotes o chorreadas, apenas algunos de los nombres de esta inmensa variedad de piezas de pan de dulce. Siempre es un gran placer visitar alguna de las panaderías que sobreviven el embate de la modernidad, pero vaya que resultó como un sueño visitar la Pastelería Ideal en la Ciudad de Méxco. Su tamaño y abundancia de productos me hizo sentirme en esas famosas panaderías de antaño. Que no sólo ofrecían pan de dulce, también pasteles, galletas, gelatinas e incluso algunas de ellas al ser propiedad de personas de origen español, tenían un anexo donde se vendían ultramarinos. La Espiga, La Veiga, Elizondo, son los nombres de algunas de esas grandes panaderías del siglo pasado.. La Pastelería Ideal está en la calle de 16 de Septiembre, entre el Eje Central y la calle de Gante. Miles de personas la visitan diariamente y sus hornos producen pan a toda hora del día, pues poco dura en los estantes. Si visitas el centro de la ciudad de México no pierdas la oportunidad de viajar atrás en el tiempo y ver esta magnífica panadería que se niega a sucumbir ante la modernidad del pan industrializado.

¿Y tu nieve de limón?





Las nieves y helados.
La temporada de calor está iniciando, viene ya la mejor época del año para los vendedores de bebidas o helados. Como en casi todo el país, en Querétaro se encuentran muchos establecimientos llamados La Michoacana que venden paletas, aguas frescas y helados o nieves. Han desaparecido prácticamente aquellos pequeños carritos que vendían  paletas y helados por las calles de todo el país y que anunciaban su presencia con varias campanas que colgaban de la barra con la que se empujaba el pequeño carro. En cada parque había de menos uno o también a la hora de la salida en las escuelas. Ya desde el siglo XIX por casi todo México se elaboraba nieve. No había grandes establecimientos especializados, ni decenas de sabores; la nieve la hacían y vendían algunos personajes que la ofrecían por las calles y por lo regular en uno o dos sabores. Hasta el advenimiento de la refrigeración, la nieve fue un alimento especial y raro. Desde la época colonial algunas personas subían a las altas cumbres con burros de carga para bajar en grandes contenedores aislados de la luz del sol la nieve o hielo con la que prepararían su especial platillo. En el diario que mantenía en el siglo XIX el pintor guanajuatense Hermenegildo Bustos, se registra como en las mañanas de invierno recolectaba con mucho cuidado el hielo que se formaba sobre las pencas de maguey y lo almacenaba en una pila subterránea. Cuando reunía una buena cantidad de hielo, elaboraba nieve para el deleite de los habitantes de su pueblo Purísima del Rincón. En Querétaro ya se vendía nieve también desde el siglo XIX, nieves de limón, huamishe o el tradicional mantecado. Conseguir el hielo era apenas la primera parte, luego seguían muchas horas de preparar el líquido con sabor y convertirlo en nieve tras horas de girar un bote metálico sumergido en hielo con sal y raspar constantemente su superficie interior. Fue al parecer en La Cañada donde a inicios del siglo XX se empezó a elaborar este frío postre con regularidad y hasta con cierto prestigio regional. Hoy en día son las nieves de El Hércules las más reconocidas y sobre todo las de la familia Luna. Ya los sabores son decenas y la elaboración constante a lo largo del año. Es cierto que hay también la venta de helados industrializados por litro en todo supermercado, pero es muy diferente el espacio de cada producto, las nieves o helados industrializados se consumen en restaurantes u hogares, mientras que los pequeños productores venden para un consumo directo en las calles, parques y jardines de la ciudad. Usemos pues la temporada de calor como magnífica causa para probar las diferentes nieves o helados que se ofrecen en Querétaro; busquemos nuestro lugar y sabor favoritos.    

domingo, 24 de febrero de 2013

Ahora sí el domingo vamos a la iglesia.


 




 



 
 
Templos únicos.
México es un lugar donde abundan los templos católicos, en todo pueblo o ciudad siempre hay muchas más construcciones de las que se podrías esperar para el tamaño de la población en la época colonial, que fue el tiempo en la que se levantaron la mayoría de este tipo de construcciones. En antiguas ciudades como México, Morelia, Puebla, Oaxaca o Querétaro hay un gran templo católico o dos en cada cuadra del centro, a veces uno justo frente al otro. Por muchos años, tras la época colonial, fue necesario construir pocas iglesias más, pero en el siglo XX el gran crecimiento de la población y su establecimiento en lugares alejados del centro de las viejas ciudades, hizo que se reiniciara la construcción de nuevos templos, ya casi nunca con la majestuosidad de las antiguos. Por lo regular fueron pequeñas Iglesias ya sin el par de torres con campanas en la fachada o la gran cúpula en el crucero. La piedra dejó de ser el material de construcción y tampoco fueron de 10 ó 15 metros de altura. Los nuevos templos se construyeron con estructuras de hierro, ladrillos, cemento y por lo regular se hicieron poco a poco, a lo largo de un periodo de 15 o 25 años, muchas veces se pusieron en uso sin haberse completado. Los pulpitos, la planta de cruz latina, las capillas anexas, los grandes altares de madera, los atrios en el frente o los conventos a su costado desaparecieron. Pero ante todo las nuevos templos católicos son más modestos carecen, por lo regular de las grandes pinturas, los ornamentados altares, los materiales de construcción caros y complejos.

Es por todo lo dicho, que resultó una gran sorpresa ver dos pequeñas iglesias construidas a todo lujo y al parecer en muy poco tiempo en pequeñas comunidades queretanas. Mi estimado colega Jesús Ramírez me había hablado de ellas y en un fin de semana fui a conocerlas. La primera de ellas se encuentra en la rivera de la presa de San Pedro en el municipio de Huimilpan, la segunda está muy cerca, en la todavía más pequeña comunidad de Laguna de Servín, municipio de Amealco. Ambos templos son de un estilo ecléctico o bien se podría decir que su estilo es definitivamente derrochador. Abundancia de costosos elementos decorativos, hoja de oro, vitrales, ebanistería, mármoles, escayolería, escultura en piedra, mosaicos y hermosas bóvedas en tabique aparente. El templo de San pedro es casi una pequeña capilla, pero lo que le falta en tamaño lo compensa con ornamentación, el de Laguna de Servín tiene el típico par de torres, pero no están al frente, sino en la parte trasera. Ambas construcciones están llenas de sorpresas, más allá su riqueza ornamental, rompen con aquello que se acostumbra ver en la mayoría de las iglesias de nuestro país. Pudiera uno imaginarse templos así en el Vaticano o en una colonia de millonarios, pero nunca en comunidades rurales queretanas de menos de mil quinientos habitantes. Ambos lugares está a menos de una hora de la ciudad de Querétaro y a unos 20 kilómetros de distancia uno del otro. El área es un hermoso y escondido rincón del estado, sobre todo en época de lluvias. No dejes de conocer estos particulares templos.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Todavía hay tiempo!








Feria Internacional Ganadera de Querétaro 2012.
El próximo domingo 16 de diciembre termina la edición anual de la Feria de Querétaro. Como cada año son muchos y variados los atractivos. Animales, venta de muy diversos artículos, juegos mecánicos, conciertos de música popular, espectáculos, venta de alimentos y sobre todo de bebidas. El domingo cierra Espinoza Paz, el sábado Fidel Rueda y 3Ball Mty, el viernes 14 Chuy Lizárraga y el jueves 13 la Arrolladora Banda El Limón. Hay que abrigarse un poco, pues el clima es algo frío estos días y el aire corre con fuerza por el recinto ferial, pero hay mucho que ver, escuchar, comprar, comer y beber.