domingo, 21 de febrero de 2016

Buenos y baratos.

Tacos La Congregación.
Fue durante mi adolescencia que empecé a recorrer taquerías y pienso que deben de ser ya cientos las que he visitado. Me gusta regresar a algunas, pero no creo tener una favorita; aprecio ante todo la variedad en ellas.  La diversidad de ingredientes, la forma de prepararlos,  sus salsas, que si venden tepache (ya muy pocas), que si tienen buenas aguas frescas, que si son baratos. Recuerdo cuando joven haber comido veinte o más tacos de a peso, preocupado más por la cantidad que por la calidad. He comido mucho en taquerías bien establecidas, pero los puestos callejeros siempre llaman mi atención y en algunos he tenido placenteras e inolvidables cenas. Ahí están, miles de puestos en las vespertinas calles de México esperando a sorprendernos o  satisfacer las necesidades de todo buen tacólico.






En Querétraro hay un buen número de puestos callejeros y hoy escribiré de uno fácil de encontrar y disfrutar. Esta taquería se pone por las noches en la pequeña plaza frente al templo de la Congregación, donde se encuentra la escultura que honra a Juan Caballero y Ocio, a una cuadra de la Plaza de Armas y del Jardín Zenea.  Su nombre es el mismo del templo frente al que ponen y no entiendo la razón por la que no son tan conocidos como los hot-dogs, buñuelos o tamales que se expenden en el mismo lugar.  Ofrecen tacos de bistec, chorizo, combinados, quesadillas y se distinguen sus mulas; especie de quesadillas sincronizadas con bistec o chorizo. Son tacos chicos y su precio es módico. Sus salsas son buenas y siempre se podrá rematar la cena con un buñuelo de la misma placita. Tienen unos cuantos bancos de plástico por si deseas sentarte, pero de pie se puede comer más. Algo poco común es que ofrecen agua para lavarse las manos. Si eres de esos mexicanos que no comen en la calle, no sabes de lo que te estás perdiendo. Ármate de valor y descubrirás un mundo de sabores maravillosos a un precio bastante razonable.   


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