domingo, 1 de mayo de 2011

Un mundo mejor.


















Peace Corps.
Querétaro es una ciudad de un buen tamaño, muy limpia, hermosa, llena de atractivos y ahora muy segura, comparándola con otras regiones del país. Turistas nacionales y extranjeros la visitan cada vez en mayores cantidades. Es quizá por todo esto que los Cuerpos de Paz la han seleccionado para iniciar la experiencia mexicana de sus voluntarios. Los cuerpos de Paz (Peace Corps) son un organismo creado en los años sesenta del siglo pasado por el presidente norteamericano John F. Kennedy. Eran los idílicos años sesenta, década de importantes cambios sociales, rebeldía y grandes aspiraciones. La juventud de aquellos años pensaba indudablemente que eran la generación que cambiaría al mundo para bien y alejaría a la humanidad de la hipocresía y materialismo con los que identificaban a las generaciones anteriores. Estaban también los hippies que de plano no pensaban redimir al mundo de sus pecados y preferían salirse del mismo, retirándose de la sociedad capitalista y materialista para refugiarse en pequeñas comunidades más cercanas a la naturaleza y alejadas de la maldad mundana. Fueron los años de la rebeldía estudiantil, de la cual tuvimos nuestra porción aquí en México en 1968. Los años del rock, de las drogas, de las canciones de protesta, de las películas con mensaje, de la nueva libertad sexual; permitida por el reciente perfeccionamiento de la píldora anticonceptiva. Mucho cambiaba en esos años y era mucho más lo que se esperaba de tales cambios, un renacimiento de la humanidad a mejores valores y prácticas. Claro que viví esa década, pero era tan pequeño que no advertí en su momento el espíritu de la época, lo aprendí años más tarde en los libros, pero algo recuerdo.
Es precisamente en este contexto, en el año de 1961, que el presidente Kennedy, que se definió en su discurso inaugural como miembro de una nueva generación de americanos, propuso y creo los Cuerpos de Paz. Jóvenes norteamericanos egresados de la universidad serían apoyados por el gobierno para visitar diversos países y trabajar como voluntarios en diversos proyectos que cambiaran la imagen de los Estados Unidos en el mundo y ayudaran al desarrollo de tales lugares y la humanidad. Habían sido los años del “Yankee go home”, apenas en 1958 el auto del vicepresidente Nixon había sido severamente agredido en Caracas cuando realizaba una visita de buena voluntad. El mundo vería una nueva imagen de los norteamericanos y la acción de miles de voluntarios hablaría más que los discursos. Los Cuerpos de Paz no sólo son una organización conocida en el mundo entero, también símbolo de los años sesenta; justo a inicios de este año celebraron sus primeros cincuenta años, en los cuales ha habido cerca de 200 000 voluntarios en 139 distintos países. Hoy en día trabajan en 77 países y en cinco áreas: educación, desarrollo juvenil y comunitario, salud, medio ambiente y tecnología de negocios, comunicación e información.
Cincuenta años más tarde los Cuerpos de Paz están formados por jóvenes que recién terminan sus estudios pero hay también personas ya jubiladas y con muchos años de experiencia. Su compromiso es por 27 meses, de los cuales los primeros tres los pasan aquí en Querétaro, viviendo con una familia mexicana, aprendiendo español y también estudiando historia y cultura mexicana. Es así como he participado con esta famosa institución; por segundo año he impartido pláticas sobre historia o política de nuestro país. Me siento como tocando la Historia, al ser una parte mínima de este noble esfuerzo cincuentenario. Es como aquella vez que mientras esperaba cruzar la calle en Florencia, Italia, pasó frente a mí en un auto, a escasos dos metros, Yasser Arafat, el líder histórico de la causa palestina. Más que sorprendido, tuve una especie de confirmación de que ese mundo que lee uno en libros, revistas y periódicos existe en realidad, está ahí aunque uno no lo toque o conozca directamente. Disfruto mucho estas pláticas con los voluntarios de los Cuerpos de Paz, pienso en ellos como las personas que mantienen vivo el ideal de otros tiempos. Regalan parte de su vida y lo hacen con gran valor y compromiso; muestran grandes deseos de aprender y seguramente buscan y logran vidas más ricas e intensas (pueden ir al blog Anneseye desde Páginas amigas). Después de su inducción a México y lo mexicano, parten los voluntarios de Querétaro a participar en proyectos por todo el país. Si llegas a ver a algún miembro de los Cuerpos de Paz en la ciudad, aprovecha la oportunidad de conocer a una persona muy interesante, un personaje todavía en busca de la utopía.

5 comentarios:

Anneseye dijo...

Ahh, muchisimas gracias, Edgardo, para compartir el estoria de Peace Corps - y de nuestros suenos como voluntarios. Su perspectiva de la historia de Mexico eran tanto valorso para nosotros como nuevos. Todovia no es facil - muchas personas piensan que somos agentes segredos o spias - jajajaja. A lo contrario, queremos intercambiar experiencias en una manaera que puede abrir el mundo y crear conneciones y possibilidades. Asi es...utopia.

El Viejo dijo...

Hola Anne:
Lo que cuenta es buscar la utopía, no es tan importante alcanzarla o no.
Edgardo.

Santiago dijo...

Me encantó su crónica profe; recordé mucho de lo que estudié con usted que tanto disfruté aprender y leer. Qué tiempos tan distintos de los que nos ha tocado vivir a nosotros, ¿no cree?
No pudieron haber elegido un mejor lugar en México los Cuerpos de Paz para iniciar su travesía por nuestro país. Muchos saludos como siempre Profe, suerte y éxito en todo, pronto nos veremos si Dios quiere.
Pollo

El Viejo dijo...

El espíritu colectivo ha cambiado, pero de manera individual podemos ser "sesenteros". La esperanza es que de tiempos desesperados surgan ánimos de cambio. Un abrazo doctor!

Fatichard@@ dijo...

Wow!! No sabia que los cuerpos de paz estaban en Qro, tampoco que usted participaba!! y mucho menos lo de Yasser Arafat!! Ahora si que me dejo sorprendida con esta crónica!!
Que tenga unas excelentes vacaciones!
Fláquis!